Los bibliotecarios, personas poco reconocidas por la sociedad.
Mérida, Yucatán a 20 de julio de 2017.- Los bibliotecarios son siempre personales cultos, viven entre libros, adquieren una parte de toda esa información de la que se rodean, son gente que promueve la lectura, pero la sociedad poco reconoce ese esfuerzo, me dijo alguna ocasión la desaparecida escritora Beatriz Rodríguez Guillermo.
En Yucatán, me comentó, tenemos muchas bibliotecas, públicas y privadas, pero poco reconocemos a los personajes que cuidan este acervo, que lo protegen y atesoran, que lo magnifican.
El 20 de julio, la Unesco, el organismo internacional dedicado a la educación de la Organización de Naciones Unidad, lo dedica a los bibliotecarios, en México esta celebración se inició hace relativamente poco tiempo, en 1975.
Son muchos los esfuerzos que las instituciones realizan para dar cabida a una biblioteca, en Yucatán y según datos de la Secretaría Estatal para la Cultura y las Artes funcionan un total de 160 bibliotecas públicas y se estima que se mantiene un acervo de 80 o 90 más privadas de las que poco se conoce.
La dependencia establece que, hay 10 bibliotecas regionales, 2 tipo modelo, 144 municipales, 3 institucionales, con un total de 803 mil 635 volúmenes y por integrarse un catalogo de 17 mil 357 obras nuevas que están en proceso de selección y ubicación.
La propia institución indica en sus cifras que en Yucatán se registran unas 45 mil 618 consultas trimestrales, esto indica una asistencia anual de unas 160 mil usuarios a estos sitios de trabajo y estudio. Entre las cifras que aporta este organismo estatal, registra unas mil 133 actividades de fomento a la lectura a la que asistieron unas 12 mil 886 personas.
Además de que, a través de las nuevas tecnologías la red de bibliotecas de Yucatán acumula unas 76 mil visitas a sus distintos espacios, secciones y documentos. Pero no detalla cuantos bibliotecarios hay en Yucatán, no establece cuanto ganan y tampoco las condiciones laborales en las que se encuentra.
Una vez más la tarea de los bibliotecarios queda casi imperceptible, poco reconocida por la sociedad y en ocasiones mal valorada, porque muy pocas personas pueden establecer los alcances informativos de un bibliotecario, la capacidad profesional alcanzada, los valores en la formación intelectual de una persona dedicada a esta actividad.
Una vez más, como me recordó la escritora Guillermo Rodríguez, es preciso que no desaparezcan las bibliotecas, pero es más importante que se valore, profundice y reconozca el esfuerzo, dedicación y capacidad de los bibliotecarios de nuestro estado.
JCN.-