Ivonne Ortega y las Judas: una sopa de su mismo chocolate
Mérida, Yucatán, 17 de septiembre de 2026.- La reciente renuncia de una militante del partido Movimiento Ciudadano (MC) representó para los naranjas del patio un duro golpe a su panorama político de cara a 2027.
Para el cronista, la dimisión de María Concepción Ruiz Huchim, una activista de Umán que supera incluso, en tablas y baños de pueblo, a las morenistas de esa localidad, incluida la propia Jazmín Villanueva, resquebrajó fuertemente a MC, tan debilitado en Yucatán por sus constantes yerros y por la prepotencia y soberbia que, a decir del cronista, caracterizan a su presidenta estatal, Vida Gómez Herrera, candidata perdedora siempre a todo. Le falta carisma; como decimos en Yucatán, es muy “pesada”.
Ivonne Ortega, dueña de la marca MC en la entidad, recibió con esta traición de Conchita Ruiz una sopa de su propio chocolate. No se olvida que ella traicionó al PRI después de ocupar, bajo su tricolor aura, todos los cargos públicos. Fue la peor gobernadora que ha tenido Yucatán.
Con un historial gris a su espalda, Ivonne se unió a MC y, desde que arribó al cargo, hizo de las suyas al destituir a todo el equipo humano que rodeaba a la expanista Silvia López Escoffie, al parecer ya retirada de la grilla. Vive a sus anchas y pretende ser influencer con los videos que publica a diario en sus redes sociales, principalmente en Facebook.
MC no representa nada para los yucatecos. Tal vez el diputado “indígena” Javier “Gozante” Solís logre ser diputado federal plurinominal de MC o consiga su reelección local.
Este cronista ya lo ha dicho antes: es temporada de Judas y traiciones. Ya lo vimos con la exactivista panista de Kanasín, Sara Ek, y su Edson Herrera, el piñatero, quienes renunciaron a su militancia para sumarse a Morena y pretenden ganar la alcaldía de la capital del panucho.
El cronista, como colofón de esta nota de Judas, pone en claro que Ivonne Ortega recibió una sopa de su propio chocolate, que se toma bien espeso, caliente y con bizcocho. Buen provecho.
Por: Aquiles Bah Madrazo