Así como digo una cosa, hago otra… la Chimoltrufia de la política

Hablando claro 05/08/2026 207 lecturas
Así como digo una cosa, hago otra… la Chimoltrufia de la política

Mérida, Yucatán, a 5 de agosto de 2026.— La política está llena de personajes que terminan siendo víctimas de sus propias contradicciones. Prometen una cosa, votan por otra y, cuando llega el momento de aplicar sus propios principios, encuentran la manera de hacer exactamente lo contrario. Es la clásica frase de la Chimoltrufia: “Así como digo una cosa, hago otra.”


Ese parece ser el caso del diputado federal por Yucatán en el distrito 2, el tabasqueño Jorge Sánchez Reyes, autodenominado “El Gallo”, quien hoy busca mantenerse en la Cámara de Diputados después de haber respaldado la reforma que eliminó la reelección legislativa. La pregunta es inevitable: si estaba convencido de que la reelección debía desaparecer, ¿por qué ahora pretende permanecer en el cargo?


Pero las contradicciones no terminan ahí.


Quienes viven en el distrito que representa difícilmente podrían afirmar que ha sido un diputado cercano a la ciudadanía. Aunque en sus redes sociales presume constantes recorridos por las comunidades, la percepción de muchos habitantes es distinta. Más que verdaderas giras de trabajo, lo que suele verse son reuniones con grupos reducidos, integrados principalmente por personas afines, amigos o simpatizantes, que después son proyectadas como si fueran grandes encuentros ciudadanos o auténticos ejercicios de rendición de cuentas.


La rendición de cuentas no consiste en tomarse fotografías ni en grabar videos rodeado de diez personas. Implica informar con transparencia qué iniciativas se impulsaron, qué recursos se gestionaron, qué beneficios concretos llegaron al distrito y cuáles fueron los resultados obtenidos. Y es precisamente ahí donde muchos consideran que existe un enorme vacío.


En el plano legislativo, su desempeño ha pasado prácticamente inadvertido. Resulta difícil identificar iniciativas o logros de gran impacto que hayan beneficiado directamente a los yucatecos. En cambio, uno de los momentos que más llamó la atención fue el altercado que protagonizó con un diputado de oposición, a quien retó a golpes en plena actividad legislativa. Aquella escena ocupó titulares nacionales y algunos medios difundieron versiones en las que se afirmaba que presuntamente se encontraba bajo los efectos del alcohol, un señalamiento que el propio Jorge Sánchez Reyes negó.


Otro episodio que también generó críticas fue la difusión de un video en el que el diputado aparece conduciendo un vehículo mientras se graba para redes sociales. En las imágenes se observa que, en distintos momentos, retira las manos del volante, una conducta contraria a las normas de seguridad vial y que abrió el debate sobre la responsabilidad que deben mostrar los servidores públicos al conducir. Aunque el legislador compartió el material en sus propias redes, el hecho fue ampliamente comentado por ciudadanos que cuestionaron el mensaje que proyecta este tipo de acciones.


Mientras tanto, continúa recorriendo comunidades entregando juguetes, medicamentos y aparatos ortopédicos, actividades que posteriormente difunde en sus redes sociales acompañadas de videos de agradecimiento de los beneficiarios. Paradójicamente, ese tipo de prácticas fueron durante años objeto de duras críticas por parte de Morena, que las calificaba como parte de la vieja política clientelar del PRI.


La incongruencia termina convirtiéndose en el principal mensaje. Se condenan prácticas cuando las realizan los adversarios, pero se justifican cuando las protagonizan los propios. Se vota contra la reelección, pero después se busca permanecer en el cargo. Se promete una nueva forma de hacer política, pero se repiten esquemas que durante décadas fueron señalados como ejemplo de lo que debía cambiar.


Al final, los ciudadanos son quienes decidirán en las urnas. Pero antes de pedir nuevamente el voto, cualquier representante popular debería responder una pregunta muy sencilla: ¿qué hizo realmente por el distrito durante los años en que tuvo la oportunidad de representarlo?


Porque en política la congruencia no debería ser opcional. Y cuando el discurso y los hechos toman caminos distintos, la frase de la Chimoltrufia vuelve a cobrar sentido: “Así como digo una cosa, hago otra.”


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